Nunca me imagine casada. No soñaba con vestidos de novia, arreglos florales ni listas de casamiento. Aquel sueño edulcorado de encontrar a tu príncipe azul, dejarlo todo por él, reproducirse como conejos y dedicarse a cambiar pañales y limpiar los baños no era para mí. Con la misma certeza, entendí que había una cuota de soledad en ese destino que me esperaba, irremediable. Llené mi vida de libros, de música, de trabajo, de todo aquello que me pueda augurar una vida plena, sin marido ni descendencia a la vista. Y era feliz. Casi feliz.
Hasta que un día vi cruzar la calle a un caballero alto y de mirada franca y fue mi perdición. No solo terminó convirtiéndose en Marido, sino en amigo, compañero, amante y confidente.
Juntos sentimos el hechizante llamado de nuevas oportunidades, hicimos las valijas y nos lanzamos a la aventura, al juego de inventar nuestra familia solos, en otro país, con otro idioma y otras costumbres.
Este nuevo hogar es la patria de Hijo, que con su año y medio, sus rulos indomables, su risa espontánea y sus caprichos frecuentes revoluciona cada día, agota hasta el ultimo gramo de energía y le da un sentido a mi vida.
Y acá estoy hoy, un poco más arrugada y con menos paciencia. Con una vida que, a diferencia de la mayoría de las mujeres que conozco, no planifiqué. Cada día fracaso en el intento de ser la mejor mamá, la mejor esposa, la mejor profesional, adelgazar un poco, hacer ejercicio, lavar la ropa y hacer las camas. Y entre todo eso, también, intento recuperar una parte de aquel pequeño y adolescente sueño de escribir.
5 comentarios:
Excelente comienzo. Ahora me quedo en piquete esperando leer mas.
Pelado
Vamos Reina loli, Vamos, quiero leer más de esa época de adolescente-no planificadora, que los recuerdos broten de tu mente!
Gracias por compartir con nosotros todo esto... donde el tiempo no existe, las distancias pareciera que tampoco y nos hace sentir tan cerquita... Te felicito!!!!
Anita
De nada de nada...
Recuerdos de mi epoca adolescente? Tendria que urgar muy profundo... paso tanto tiempo!
Sí, sí, sí... hágase cargo, urge en esa mente tapada de pañales y busque los recuerdos de la (porqué no dura) etapa adolescente que todos vivimos. Quiero conocer a la Hermana que nunca conocí... (hágase cargo carajo!)
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